Las texturas y su influencia en tu material POP

Los vemos a nuestro alrededor prácticamente a donde quiera que vayamos. Ya sea en el banco, en el supermercado, en el restaurant de comida rápida, incluso en el hospital: exhibidores de piso o de mesa, tackers o flangers, bandejas termoformadas, contenedores o vitrinas, todos, absolutamente todos, están pensados para crear una intención y, por ende, una acción.

Nos referimos al material POP (o Punto de Compra, por sus siglas en inglés). Este material busca generar una permanencia de tu marca en tus clientes potenciales. Y llegando a este punto, ¿Da igual que el logo de tu marca este impreso en un papel, en tela, o en algún tipo de acrílico? ¿Será los mismo que tus clientes vean tu marca, en su calendario, en su bolígrafo, o en la agenda que terminen usando? Pues la respuesta pudiera estar en la textura del material que decidas usar en los mismos elementos que otros también usen.

Las texturas y su influencia

Comenzamos clasificando a las texturas en sí. Existen aquellas texturas que son visuales (como cuando vemos algo y pensamos que probablemente esté caliente o frío), y las que son táctiles (las que tocamos para comprobar si, en efecto, algo está caliente o frío). Ambos tipos de texturas tienen un efecto persuasivo en las personas comunicando factores de manera inconsciente a los sentidos (al entrar a un lugar piensas que es caro o barato, muchas veces sin saber por qué).

Asímismo, separamos las texturas en naturales y artificiales. Lo cierto es que todas las texturas “gritan” cosas que influyen en nuestro comportamiento y mente. La destreza es conjugar lo que tu marca transmite con la textura adecuada para que el mensaje en la mente de tu cliente o en tu potencial consumidor suene acorde y se plasme a un buen volumen. Así que, consideremos algunas de las texturas más comunes y su influencia. Esto te permitirá elegir las más apropiadas para tu material POP que, haciendo juego con el diseño de tu marca, lleven a las personas en la dirección que quieres.

Abanico de texturas

Texturas ásperas: son aquellas que se ven y sienten con topes, que no permiten pasar la mano fácilmente. Estas generalmente causan disgusto, desagrado, y hasta enfado. Como ejemplos están la piedra, tela de paño, lijas, etc. Texturas porosas: las que tienen filtros, vacíos (y poros, por supuesto). No las veremos en muchos espacios públicos ya que pueden llegar a generar hostilidad y agresión. Hablamos de cantera, escoria, ladrillo, etc.

Texturas suaves: son débiles, sensibles. Transmiten pasividad, dulzura y ternura. Ayudan a que las personas sean compasivas, generosas y a veces un tanto consentidas. (Por eso le ha ido tan bien al Golden Retriever de Scott). Ejemplos: algodón, piel, entre otros.

Texturas lisas: tanto visuales como táctiles, no tienen adornos ni realces. Nada de arrugas o asperezas. Siendo disimuladas en sí, comunican refinamiento, rapidez, orden. Quienes son metódicos y comprometidos suelen tener estas texturas dentro de sus ambientes. Como ejemplos tenemos el metal, el cristal, los espejos, etc.

Texturas duras: sin hundimiento ni suavidad. Hablan de rigidez, autoridad y fortaleza. Relacionado con personas duras, autoritarias, apegadas a las normas y reglas. Como ejemplos están el cristal, madera gruesa y cosas pulidas. La diferencia de esta clasificación con otras es que estas son gruesas y pesadas.

Texturas rugosas: tienen hendiduras, estrías, arrugas. Comunican desequilibrio e hiperactividad. Relacionadas a personas extremistas, explosivas, variables y un poco desequilibradas. Digamos como ejemplo que, si cuesta trabajo al tocarlo, es rugoso. Esperemos que estas breves líneas te permitan tomar las decisiones apropiadas referentes a tu material POP.

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